La Mano Negra

Las leyendas quiteñas nacen de la imaginación, de las vivencias diarias de los personajes que vivieron en la ciudad. La leyenda de la Mano Negra tiene muchas versiones, no estamos seguros del todo cuál es la original pero les presentamos aquí un par de las versiones.

La primera dice así:

Un feo y raro ruido viene desde las bancas del lado izquierdo, cerca del confesionario. “¿Qué es  esa sombra que se mueve velozmente por allá?” El joven sacerdote tiembla y camina hacia el otro lado de la iglesia, “¿hay alguien ahí?”, pregunta otra vez, algo suena como dedos marchando sobre madera y ahora está seguro que no es un ratón ni una rata.

El joven sacerdote va cerca de la imagen de Cristo que parece mirarlo con dulzura… entonces el joven la ve bajo una banca: parecía una araña, pero muy grande. Un frío pone al joven la carne de gallina, mira nervioso al otro lado de la iglesia “socorro!!!” grita el joven sacerdote, quiere correr pero está aterrorizado y sus piernas no se mueven. No hay duda: aquella cosa horrible es la famosa Mano Negra. Ahora, temblando del pavor, mira cómo la Mano se mueve lentamente hacia él. Cuando la ve más cerca, mira  que la Mano no es solo negra pero es peluda también. El hombre grita, la Mano Negra salta hacia atrás, su corazón late muy rápido, su cuerpo está helado de miedo.

Tantos meses de barrer solo el piso de la iglesia de San Francisco, tantas noches de dormir como un bebé sobre las bancas en medio de aquellas sombras frías y silenciosas, y ahora está ahí, a mitad de la noche, aterrorizado, la mano baila frente a él, la mano llama al joven sacerdote. Quiere correr pero resbala y cae, la mano camina hacia el joven y lo llama, finalmente decide seguir a la mano, pero la mano corre rápidamente, y desaparece tras el confesionario.

La siguiente noche, él y la Mano Negra otra vez se encuentran pero la actitud del joven sacerdote es más confiada. Y lo mismo la noches siguientes. Es un encuentro misterioso en el silencio de la noche y que nadie quiere creer, todos los amigos sacerdotes creen que está loco. Una noche, cuando está dormido sobre una de las bancas, una voz dentro de su cabeza le llama. Abre los ojos y ve a la Mano Negra justo frente a él… La mano lo está llamando… él siente que es el momento, no quiere caminar pero sonámbulo sigue a la Mano Negra.

La Mano peluda corre rápidamente a través de las sombras silenciosas sobre la vieja madera del piso. Una pesada puerta de piedra está abierta, es bastante raro pues él nunca antes había visto esa puerta secreta cerca de las tumbas de sacerdotes. La Mano Negra salta dentro de la habitación oscura. El joven sacerdote sigue a la mano negra. Él no puede ver nada pero está en calma. No tiene miedo, tiene un poco de confianza en la mano negra. De pronto, un enorme vacío  está abierto bajo sus pies y el joven sacerdote fraile desaparece gritando muchas palabras. Nadie entiende las palabras que dice el joven. Sus amigos sacerdotes corren a verlo, pero el joven ya no está. El sacerdote y la Mano Negra desaparecen para siempre.

Otra de las versiones en cambio dice así:

Cuentan que un chica llamada Antonia era tan vanidosa que una noche vio a la mano del diablo que la llamaba diciéndole: ¡Ven Antonia! Antonia se asustó tanto que se fue donde el padre mayor, se confesó y de penitencia le mandaron a rezar por nueve días. Antonia pensó que ya todo había pasado pero la Mano Negra le siguió a todos lados. Un día, todos los padres franciscanos se pusieron atrás de Antonia y como si se tratase de una procesión la siguieron hasta que llegaron a la cripta y la Mano Negra se llevó a Antonia al infierno y no se supo más sobre ella.

Tal vez ni siquiera existe la mano negra, ni el sacerdote ni Antonia, y es así como esta leyenda es contada por la gente para asustar a los niños y hacer que tomen la sopa y que las niñas no se miren tanto al espejo.

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